El proyecto no nació del gobierno mexicano, sino de dos hombres: Emilio Azcárraga Milmo, dueño de Televisa y del Club América, y Guillermo Cañedo, presidente de la Federación Mexicana de Fútbol. Su meta era clara: construir un estadio capaz de convencer a la FIFA de que México merecía organizar un Mundial.
La obra se levantó sobre un campo de lava del volcán Xitle, y los trabajadores tuvieron que dinamitar roca sólida para crear los cimientos. Durante la excavación, encontraron huesos de mamut bajo tierra. El presupuesto original se disparó de 95 millones de pesos a más de 200 millones, y la construcción terminó dos años tarde. Cuando se inauguró en mayo de 1966, ni siquiera el techo estaba terminado.
Todo esto ocurrió bajo el régimen del PRI, el partido que gobernó México sin interrupción desde 1929, en lo que muchos historiadores describieron como "la dictadura perfecta": un sistema de partido único que se presentaba como modernización nacional ante el mundo. El nombre "Azteca" se eligió mediante un concurso público del Servicio Postal Mexicano, como un guiño a la identidad indígena del país frente a la FIFA.
Cuatro años después de su inauguración, el estadio recibió la final del Mundial de 1970, con la victoria de Brasil y Pelé levantando su tercera copa. En 1986 volvió a albergar la final, además del icónico gol de "la Mano de Dios" de Maradona. Ahora, en 2026, el Azteca se convertirá en el primer estadio de la historia en recibir partidos de tres Mundiales distintos.
¿Sabías que el estadio más importante de México fue construido por una televisora y no por el gobierno? Cuéntame qué momento del Azteca te gustaría que cubriera después.
No hay comentarios:
Publicar un comentario